miércoles, 20 de junio de 2018

Cuero de potro


Sobre el potro un potro.
Brillan sus cueros.
Cueros sudados.

Un potro húmedo de marcas que dejaron orgullos de macho resistiendo el quejido.
El otro, el del joven animal, además de lustroso, inmaculado.
¡Qué tentación para el látigo!
Ese otro cuero destrozado en tiras, trenzado a la fuerza y acariciado con grasa.
Cuero que silba rompiendo el aire y que empuño ansioso de dolor y sangre...

viernes, 15 de junio de 2018

Como un clavel púrpura

Oscuro y fruncido como un clavel púrpura
Respira, tímidamente oculto bajo el musgo;
El licor del amor todavía lo humedece
Y se derrama por el declive de las nalgas.

Hebras como lágrimas de leche
Lloran ante el cruel soplo que las arrastra
A través de granos de abono de arcilla
Para perderse en la pendiente que los reclama.

Paul Verlaine


El "Sonnet du trou du cul" es un poema escrito en 1871 escrito en colaboración por Paul Verlaine y Arthur Rimbaud.

Las dos cuartetas aquí publicadas pertenecen a Verlaine.
El poema se completa con dos tercetos de Rimbaud.

Obscur et froncé comme un œillet violet
Il respire, humblement tapi parmi la mousse
Humide encor d'amour qui suit la fuite douce
Des Fesses blanches jusqu'au cœur de son ourlet.

Des filaments pareils à des larmes de lait
Ont pleuré, sous le vent cruel qui les repousse,
À travers de petits caillots de marne rousse
Pour s'aller perdre où la pente les appelait.

miércoles, 6 de junio de 2018

El rito

La voluptuosidad exige un sacrificio.
Deseo convertirme en ofrenda.
Tú debes oficiar el ritual con precisión cruel.
No tengas piedad.
Sobre la piedra tumbado ansío que me inmoles.
Compartirás mi cuerpo en el banquete, con las deidades de la lujuria.


sábado, 2 de junio de 2018

No pido de tu estoque clemencia


Me dejaré matar a ritmo lento.
Te perfilas y me igualo.
Al cite en cacho, pronto y franco,
capotazo a capotazo espontáneo no, aprendido.

Ana Isabel Ballesteros

jueves, 31 de mayo de 2018

Si te entregas

Deja caer tu cuerpo desnudo sobre estas piernas forradas de cuero.
Es preciso calmar tu temblor.
¿Tienes frío?
¿Tienes miedo?


Las caricias de estas manos enguantadas calmarán tu ansiedad.
Te amasarán los glúteos. Y poco a poco sentirás el calor.

La madera de esta paleta es dura pero flexible, si la velocidad y la altura son las apropiadas se siente como una lonja dura.
Eléctricos como relámpagos sus impactos comenzarán picando la piel de tus nalgas.
Poco a poco progresarán hundiendo su ardor en las capas profundas, hasta llegar al músculo.
Dolerá, garantizo que dolerá; dolerá cada vez más.
Llegará el momento en que tus nervios alterados transmitirán el calor al resto del cuerpo, y liberarán tus lágrimas y tu sudor.

Cuando los golpes meticulosamente espaciados te sacudan con espasmos, descubrirás sin saber lo que ha pasado que tu sexo destila su almíbar, preparándose para un orgasmo. Y que lo estás refregando contra el cálido bulto, que ha crecido entre las piernas revestidas de cuero.
Entonces te parecerá increíble descubrir que no esperas que termine, ya no te importará el tiempo.

Solo reaccionarás cuando la violenta penetración te sacuda, y seas consciente que te están cogiendo.

domingo, 27 de mayo de 2018

El paraíso antes de la serpiente

A partir del mes de Junio, el caliente monzón del suroeste comienza a soplar desde el Océano Indico hasta el mar de la China escoltado de lluvias y tormentas.
El temporal a veces se demora, a veces se interrumpe, pero seguramente en Julio se descargará sobre las Filipinas acompañado de tifones.
Los turistas de todo el mundo que van a deslumbrarse a Palawan están en general advertidos y comienzan a escasear.

Atreverse a pasar en la zona los últimos días de la primavera y los primeros del verano tiene sus riesgos y sus recompensas.
Recuerdo la estadía en una pequeña isla frente a Quezón, en el mar de la China meridional, como un regalo de cumpleaños inolvidable.


Me acompañaban las dos peronas que me colmaban; un padre tirano y dios de mi religión, y un hermano menor a quien proteger.
Recuerdo que estábamos aislados, con el único refugio de una choza, agua dulce solo para beber, los alimentos indispensables, elementos para pescar, y nísperos silvestres.
Llevábamos el cuerpo desnudo y la mente abierta; eramos seres del reino animal en contacto con los elementos de la naturaleza.
De día el sol, el agua, la sal y la tierra nos alimentaba; energizando, órganos, músculos, fluidos.
De noche el fuego y el abrazo nos trasmitían calor, sentíamos como la sangre corría por su ramaje.


Después de siete años, recuerdo esos doce días como mi experiencia más cercana a la inocencia salvaje.
El paraíso antes de la serpiente.

Palawan Filipinas Junio 2011