viernes, 14 de julio de 2017

¿Recuerdas?


¿Recuerdas la miel de mis tripas?
¿Las que te ofrecían su húmeda suavidad como recompensa al esfuerzo de vencer su resistencia?
¿Recuerdas mi ojete, que por más vencido siempre te chupaba sediento pretendiendo que no dejaras de invadirme, que te metieras dentro entero?
¿Ese ojete que presa del hambre de tu carne te mordía cuando me sacudían los espasmos de mis orgasmos?
¿Recuerdas el sabor del sudor de mi cuello que te gustaba lamer, el de mi espalda que se mezclaba con el de tu pecho que goteaba?
¿Recuerdas como levantaban calor mis nalgas castigadas por tus azotes?
¿Recuerdas como te pedía más, con la poca voz que me permitía el ahogo de tus manos en la garganta?
¿Recuerdas los manojos de mi cabello que te quedaba en los puños cuando los usabas de riendas en tu cabalgada?
¿Recuerdas los insultos, las promesas de torturas terribles para destruirme. para borrarme del mundo, para que ese momento sea irrepetible y nadie nunca lo conozca e intente copiarlo?

Yo sí lo recuerdo.
Esas amenazas susurradas en mi oído, con tu boca llena de saliva eran el aviso del clímax del vampiro.
Con la dentellada fatal tu verga mutaba de carne a roca y vomitaba leche como el volcán lava.
Recuerdo que a veces tus piernas se enroscaban con las mías como tentáculos que quisieran estrangularlas. Tus manos eran tenazas en mis muñecas, y desde la profundidad del pecho te brotaba un gruñido tan bajo y tan grave que aturdía.

De haber podido en esos momentos mi culo te hubiese arrancado la verga para conservarla dentro y no soltarla.
Muchas veces he llorado, porque sí, y he dicho: me quiero morir, porque temía no volver a repetir.

Y ahora que a ti y a mí solo nos queda recordar, sabemos que esos momentos no se volverán a repetir.
Y no me he muerto.
...Eso creo...






2 comentarios:

  1. Durante años te leí y no pude evitar que formaras parte de mi universo. Con tu forma de percibir la vida entendí la mía, tan diferente y tan igual. Ahora estoy preocupado por ti y me atrevo a escribirte. En la distancia y en silencio mis pasos caminan junto a los tuyos. Si necesitaras hablar sabría escuchar.

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  2. Antes que otra cosa te agradezco la comprensión y la compañía, y no lo digo por protocolo.
    Ya te has dado cuenta que en mi vida se ha dado un cambio inesperado y áspero.
    Me duele y me trastorna mucho, pero no al punto de ser intolerable como lo imaginé.
    Tendría guardada en mi interior una respuesta de supervivencia que me rescata.
    Tal vez la herida cicatrice, supongo que quedará una marca imborrable porque su profundidad no es epidérmica. No me está matando porque resisto para no ahogarme.
    Los amigos me ayudan, y tu mensaje tambien, por eso vuelvo a agradecerte.

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